Azerbaiyán amenaza con responder tras ataque con drones mientras Irán rechaza su participación
El enclave azerbaiyano de Najicheván, una región separada del resto del país por territorio armenio, se convirtió este martes en el epicentro de una escalada de tensiones que amenaza con desestabilizar aún más el Cáucaso Sur. Dos drones impactaron en zonas sensibles: uno en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de Najicheván, mientras que el otro cayó cerca de una escuela en el pueblo de Shakarabad. Las autoridades confirmaron al menos dos personas heridas, aunque no se precisó la gravedad de sus lesiones ni su identidad.
El presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, reaccionó con dureza, calificando los ataques como un “acto terrorista” y señalando directamente a Irán como responsable. En una reunión de emergencia con su consejo de seguridad, Aliyev ordenó al ejército preparar “medidas de represalia” contra Teherán, una declaración que eleva el tono de un conflicto que ya lleva meses gestándose en la sombra. “No quedará sin respuesta”, advirtió el mandatario, sin dar detalles sobre el alcance de las acciones que planea su gobierno.
Najicheván, un territorio de apenas 5,500 kilómetros cuadrados pero de enorme valor estratégico, ha sido históricamente un punto de fricción entre Azerbaiyán e Irán. La región, que comparte una frontera de 179 kilómetros con la República Islámica, alberga bases militares azerbaiyanas y es clave para el control de rutas comerciales y energéticas en la zona. Desde el fin de la guerra de Nagorno-Karabaj en 2020, Bakú ha reforzado su presencia militar en el enclave, lo que ha generado malestar en Teherán, que ve con recelo el acercamiento de Azerbaiyán a Israel y Turquía.
Irán, por su parte, ha negado cualquier participación en los ataques y ha insistido en que los incidentes son un intento de desestabilizar la región. En los últimos meses, Teherán ha expresado su preocupación por lo que considera una creciente influencia extranjera en el Cáucaso, en particular por la cooperación militar entre Azerbaiyán e Israel. Las autoridades iraníes han advertido que no tolerarán la presencia de “fuerzas hostiles” cerca de sus fronteras, una alusión velada a los acuerdos de defensa entre Bakú y Tel Aviv, que incluyen la venta de drones y sistemas de inteligencia.
El incidente ocurre en un contexto de creciente polarización en el sur del Cáucaso, donde las alianzas geopolíticas se reconfiguran rápidamente. Mientras Azerbaiyán consolida su victoria en Nagorno-Karabaj y expande su influencia en la región, Irán y Rusia han buscado contrarrestar ese avance, apoyando discretamente a Armenia. La tensión entre Bakú y Teherán no es nueva: en los últimos años, ambos países han intercambiado acusaciones de espionaje, contrabando y apoyo a grupos armados en sus respectivos territorios.
Lo que comenzó como un ataque con drones podría convertirse en el detonante de una crisis mayor. Analistas advierten que, de materializarse las represalias anunciadas por Aliyev, la región podría verse arrastrada a un conflicto de consecuencias impredecibles. Najicheván, con su posición geográfica única y su carga simbólica, se ha convertido en un polvorín donde cualquier chispa podría encender una confrontación de alcance internacional. Por ahora, la comunidad internacional observa con cautela, mientras las partes involucradas se preparan para una escalada que nadie parece dispuesto a detener.
